Yo sólo eh escrito sobre lo que ha habido..




Me considero ya de por si y desde hace rato toda una escritora, aunque mi trabajo casi anónimo sea atendido por el limitado e increíble medio social en que me mantengo. Me veo a mi misma como una escritora y probablemente haya quien no esté de acuerdo con eso, tal vez soy demasiado mediocre todavía.

Realmente no quiero mencionar la palabra "trabajo" para hablar de mis escritos, ni quiero destacarme entre la opinión de otros. No quiero escuchar que alguien más me cuestione, por eso quise que el tema en esta ocasión se centre en lo que yo concibo desde mi realidad como eso a lo que quiero llamarle Mi Propia Escritura.

Comenzar a escribir no es el inicio; el inicio se da mucho antes, espontáneamente y en cualquier sitio, cuando mi mente a penas atrapa algunos datos que el cansancio, la normalidad o la distracción no me permiten analizar.

Cada vez lamento más acostumbrarme a la escritura, haberme rodeado de diarios desde la infancia y tener una historia concreta que contar. Noto en cada nuevo escrito que mientras más me sumerjo en mi habitual manera de narrar mi vida, menos información estoy reteniendo de todo aquello que no soy yo..

Creo que interiorizar no es malo, pero ir recorriendo el complejo mundo personal de la imaginación o el entendimiento me crea costumbres en la actividad que impiden sentirme satisfecha y basta aún con todos los recursos que me ofrece nuestra realidad común a la hora de querer explicarme..

Lo mejor siempre, es abstraer un poco lo subjetivo para darle claridad a lo que creo..
En esta actividad no hay más que contemplar y narrar, no puedo hacer más que compartir, es imposible terminar de explicar.

En esta actividad no existe un paso que dar para comenzar, sino un pie, una letra que plantar sobre las hojas, como se hace para darle equilibrio al baile sobre la pista.

Yo no escribo sin ritmo y tampoco lo hago con frases contadas y entonadas, es que eso de hacerle a la Sor Juana nunca me ha gustado. Yo de hecho, no se mucho de literatura.
Si es que conozco lo básico, o sé menos, o sé lo peor, no me disculpo.

Hay quien se ha tomado el tiempo de leer esto que hago y a la par, de analizarlo (gracias Dios y gracias a ti siempre por eso). Hay quien por iniciativa propia se ha dirigido a mí para corregirme y hay quienes se han indignado con lo que he escrito.. Así bien podría yo decir que he logrado mi cometido, que he conseguido la atención que había buscado y que este es el motivo de mis letras. Pero no. Yo no quiero escribir para nadie, por eso no soy constante y no tengo esa disciplina que debe tener a fuer-cita cualquier escritor..

Hace unos días un amigo me dejó un mensaje in box, un chico al que no veo desde hace un rato y que prefirió dirigirse a mí para explicarme el uso correcto de las "he" y "ha" que empleo en lugar de saludarme y contarme cómo le va en la vida.

Eh.. ah claro! Pues es cierto que tengo una ortografía bastante indigna de ser compartida con el mundo, y eso me da mucha risa, pero no escribo para mejorar la posición que le doy a cada letra y creo que eso ha quedado bien claro. Por puro respeto, he comenzado a hacer uso de su corrección.

Aún no conozco las verdaderas razones por las que me leen mis amigos (no creo, según las estadísticas de google, que me leea gente que no conozco) pero cada que estoy a punto de publicar una entrada en este bendito blog me pregunto cuándo se hartarán, o en qué momento me hartaré yo.

Esta tarea no me es tan sencilla como sentarme a divagar y ponerme a escribir sobre cualquier cosa.. bueno, mejor me explico..

Para crear algo auténtico con estas letras, yo debo de analizarme unas cinco veces antes de darme cuenta de a donde quiero llegar al final de ellas; digamos, que no logro nada si no me doy al mismo tiempo el lugar de mi propia psicoanalista.

Habrá quien me entienda, lo se, al decirles que cuando se escribe honestamente, uno expone más de lo que en realidad se esfuerza por entregar al exterior. Las palabras van surgiendo, una a una cada letra es la consecuencia de las otras, uno ve entonces la locomotora de carácteres que no puede detenerse, un barco que navega sobre la tinta a la velocidad de la memoria..

La palabra es como una máquina poderosa, rápida, producto del ingenio acelerado que vive en la inquietante necesidad de compartir y contar. Tal es el poder y la dicha de las letras que el corazón de esta escritora puede acelerarse o paralizarse mientras va llenando una hoja cualquiera, sin final y sin rumbo, como atendiendo abiertamente a la significativa comprensión que me representa un fondo en blanco.

Todas las letras que llegan hasta tu computadora a través de mi blog son el resultado de un momento íntimo conmigo misma, donde no contemplo público ni escucho más opiniones. Y todo lo que hago es ir acumulando hechos en este espacio con la terrible comodidad que siento al ser analizada por los demás..

Lo diré así: una cosa es que yo me analice, y otra es que pueda mantener mis resultados en la realidad. Y tu, que lees esto, me proporcionas precisamente esa realidad.
Te he lanzado un gancho, mi locomotora invisible podría arrollarte también y así yo no me sentiría sola. ¿A eso soné?

Si tu también escribes, sabrás que esta actividad se trata de reanimar el tiempo, de dar vida y permanencia a una percepción que hay que acentuar, borrar, recrear hasta definirla. Y comprenderás por qué me esfuerzo por ser compleja y simple con mi único tema, mi yo que a ti te suena a "ella".
La L perdida puedo ser yo, puede ser la letra, podrías ser tu, yo creo que puede ser cualquiera. Sí, me siento perdida y distante, muy en el interior de lo que soy y muy pero muy alejada de lo que eres.
También escribo para no sentir mi ausencia, para no dispersarme más de lo que pueda entregarme la consciencia, y no olvidar que tus ojos van a ser siempre mi nostalgia; por eso es esta impaciencia.

Me vuelvo a reír porque la rima es parte de la máquina, casi automática, que trae montadas a las ideas.

Yo a veces me aburro de este ritmo, a veces me suena todo mal cuando escribo y abandono esto que sé hacer durante días.. lo he dejado por más tiempo. Pero disfruto el verbo, el que yo echo, me hace volver a las letras cuando algo temo. No sé a este paso, con este baile, a donde vaya a dirigirme..

¿A donde volveré cuando me vuelva a ir?

La inspiración no da rumbo, ¿sabes? Y la vida de las letras no tiene principio, ni final; a veces no tiene dueños, los dueños están perdidos y sólo las letras quedan..


L perdida

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