Curas a las que no quiero acostumbrarme
"La mente pro insomne es una especie de lupa o manantial de detalles in-significantes,
símbolos múltiples y minuciosos que, sin embargo, nada representan. Padecer
insomnio no es muy diferente a experimentar un episodio de inspiración
verdadera, sólo que este último es esencialmente creativo, tiene una dirección
determinada y lleva a la articulación de sentido; el otro, es un torrente
disperso, un ejercicio de verborrea autista, una ciega prisa por no llegar a
ninguna parte."
Ya es media noche
y sigo rodando por la cama, aviento patadas en la oscuridad sin despegar la
cabeza de la almohada; mi cuerpo está sufriendo, mi mente lo está buscando.
Es algo bastante
curioso que me sucede por las noches; digo que es curioso por que me sorprende
darme cuenta de ello, a pesar de tener simple lógica y razón.
No, no voy a
contarles ninguna ficción, tampoco se trata de una historia extraordinaria. De
hecho ya sucede tan a menudo que para contarlo creo que me había tardado: Sólo
durante las noches obtengo lucidez mental.
Eso es.
Durante el día mi
pensamiento es nulo, mi razón carece de profundidad, mi energía amenaza con el
cansancio, no me puedo concentrar. A veces creo que la luz es un demonio, que
cada mañana al abrir los ojos la luz se habrá colado en mi habitación para
recordarme que el día es para actuar como un vegetal automatizado..
Me pasa que,
durante las cinco primeras horas del día, la luz me lastima y me provoca dolor
de cabeza mientras mi cuerpo actúa como si estuviera aún dormido.
Y no es para
menos, si yo padezco de esa pereza hiper activa tan de moda que es el Insomnio.
"Pereza
HIPER-activa", así lo eh dicho. Me da pereza continuar despierta pero no
logro quedarme dormida; y lucho y lucho, me concentro en mil ideas que van
formando una a la otra, hago descubrimientos que en todo el día no habría
podido resolver, me analizo y reviso en la memoria una y otra vez..
En fin, invierto
tanta energía en intentar dormir que lo único que consigo es mantenerme
despierta, y avivar la mente.
Pero no ah de ser
mi impulso obsesivo por pensar el único factor para que mi mente despierte,
pues las condiciones del ambiente también han de influir.
Yo soy una
persona vital que vive cansada, y lo primero que me cansa cada mañana es el
ruido de la calle ¡Es insoportable! Y así, pasar las mañanas en casa no es
agradable, hay tantos sonidos por todos lados que ni siquiera se me ocurre
poner música porque contaminaría la acústica aún más..
Sin embargo, la
noche es distinta. En casa, la noche está despierta y despejada, es fresca y el
aire se distingue, lo puedes sentir perfectamente al entrar por la nariz.
Afuera, los sonidos del coas cesan, el barullo del día se ah ordenado y el
volumen de todo ah bajado. Algo que disfruto es que la luz se vuelve
controlable en ausencia del sol, uno decide si la quiere o no y qué tanta..
La noche lo
vuelve todo más fácil, sobre todo, adecuado.
La noche es ideal
para descansar como para despertar; es ideal para vivir.
Sólo a horas
donde el sol no me intimida, puedo dejar de preocuparme por el cansancio ¡pues
por la noche es un hecho que estoy cansada! Entonces ya no hay para qué pensar
en eso, pues tampoco hay que rendir cuentas a nadie.
La noche es entonces el momento de libertad, cuando ya no hay compromisos con nadie, cuando
todos imaginan que estarás dormido y quienes duerman no impedirán que puedas
hacer lo que sea.
El ambiente
nocturno es cálido y misterioso, se vuelve perfectamente íntimo.
¿Quién quiere
dormir así? ¿Quién puede conseguirlo? ¿Ya para qué?
Yo que alego que
no me gusta perder el tiempo, traduzco todos los días el insomnio a
creatividad. Puedo leer con la mente despejada y lúcida, puedo analizar,
comprender, puedo estudiar cómodamente. Puedo escribir sin comas ni prisas;
puedo al fin, entender y aceptar, eso que tan remoto le parece a otras mujeres:
Qué es lo que eh hecho, y qué es lo que quiero.
El insomnio
también fortalece; me puedo dar cuenta de que aunque haya cometido errores en
el día y me haya dejado llevar por distracciones y temores, al final de todo todavía tengo cerebro y hasta me distingo la genialidad.
Es la noche la
que me salva el día, el momento de pasarla a gusto a solas, cuando los
instantes de satisfacción se prolongan a horas..
Pero claro, todos
los grandes placeres en exceso lo desmejoran a uno. Obviamente esta rutina
afecta a mis sentidos durante las horas de luz, que son tan importantes en esta
sociedad de horarios matutinos y relaciones.
Hoy tomé una
revista y comencé a leer buscando una cura, un remedio para el insomnio. Me
costó trabajo concentrarme en el artículo, y en cuanto le entendí brinqué a
escribir esta entrada.
El artículo dice
así:
"Todo aquel
que ah padecido insomnio sabe que la mente, durante esos periodos, opera de un
modo bastante peculiar: salta con mayor velocidad de una idea a otra, analiza
con mayor profundidad cada pensamiento y establece asociaciones perfectamente
improbables -siempre bajo una imperiosa e imprecisa urgencia de orden y
progreso-. Pero sobre todo, se mantiene porosamente atenta a los más mínimos
estímulos del entorno y del cuerpo -ruidos, calores, picores, dolores- y a la
posibilidad de convertirlos en inconvenientes insalvables para conciliar el
sueño."
En mi caso
supongo (con absurda presunción) que después de llevar ya casi seis años
"padeciendo" de insomnio, lo eh vuelto un síntoma moldeable a la
propia creatividad. Por ejemplo, en caso de querer estudiar algo para aprenderlo
con satisfacción, espero a que anochezca y esté yo metida en la cama para
ponerme a hacerlo. De ahí en a delante mi frente se siente ligera mente
oprimida pero mi mente trabaja de manera prodigiosa hasta que decido que ah
sido suficiente y quiero dormir.
La cura para el
insomnio (de la que hago uso también) viene encabezando el artículo de la
revista (lo cito aquí para todos aquellos que consideren que vale la pena
remediar el problema):
"¿Qué
necesita el insomne para poder conciliar el sueño? Dejar de temer y dejar de
contar; es decir: olvidar. Olvidar que el insomnio existe Olvidar el polvo y el
hastío y la vastedad del universo. Olvidar que mañana seguiremos vivos."
Es una respuesta
con sentido, como se darán cuenta; es sencilla y obvia, sin infusiones ni
medicamentos, ni música para sesiones de relajación. Sabemos que es cierta, y
mejor aún, podemos confiar en su efectividad porque la experiencia bien nos ah
enseñado que el olvido es la cura infalible para cualquier padecimiento del
pensamiento. Cosa que, puede ser muy bien aprovechada si tenemos una mente bien
entrenada.
Algo a lo que me
lleva saber todo esto es a analizar que, si yo pienso de noche y olvido de día,
y me gusta, será porque algo del día eh de querer esquivar.
Mi mente cree que
la luz del día la pone en la realidad, pero esa realidad ah perdido sentido y
credibilidad para mi desde hace muucho tiempo.. Sin embargo bajo las
condiciones del sistema, la realidad es esa en que vivo cuando salgo a la calle
y convivo con otras personas por la ciudad bajo la luz de sol.
Cuando voy al
cine, leo un libro, escribo o me entretengo con algún vídeo juego, saco a la
mente de esa realidad y la hago vivir en otras completamente diferentes. Mi
mente, entonces, ya no puede percibir realidades aunque quiera creer al
sistema, porque le hago pasar muchas horas disociada.
Mi mente ya no
quiere saber de horarios pues no entiende la realidad. Mi mente tiene sus
propios estímulos para despertar y dormir. Mi pensamiento es libre porque
carece de justificaciones comunes. Y mi problema no es el insomnio, ni la
disociación (mientras me funcionen como marco para la creatividad).
Así cierro la
revista después de haber interiorizado en su tema con una sensación agradable,
"aún no tengo problemas que atender", hay curas a las que no quiero
acostumbrarme.
L Perdida

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