24 horas de pesadilla y ensueño



Mi último día en la Ciudad de la Conquista fue la distorsión total, hubo varios momentos en que me disocié de la realidad para evitar asustarme y los únicos espacios en donde estuve realmente presente fueron los instantes más increíbles e inesperados. Así que fueron 24 horas de mi pesadilla de ensueño preparando maletas, abrazando fotografías, manteniendo el aliento a tono y el llanto en las nubes.
Todas las personas a las que habría querido ver, todos los momentos precisos, casi todas las palabras y casi todas las sensaciones estuvieron ahí, conmigo, en mí; todos como abrazando mis alas antes del despegue.
Y partí en vuelo llena de la única promesa de la naturaleza del tiempo y la sabiduría de la sanación..
No tengo ya para pensar en más.

No habrá vídeos por un rato, no sé nada. Gracias por leer.


L perdida

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