Atentamente, a no se quién:




Yo no sé de qué nos quieran convencer del otro lado de nuestras luces, no se de qué se trate el mundo afuera de mi cuerpo y tampoco se verlo con los lentes de Oz. He pasado demasiado tiempo de mi vida encerrada en mí misma como para encender la televisión y poder aceptar que lo que ven mis ojos es normal. He pensado tanto desde dentro de mí que no concibo que me gusten nuestros nuevos refugios, nuestros nuevos acuerdos, nuestros nuevos medios de transporte, nuestras nuevas rutinas. Ninguno de los eventos que encuentro en la calle me dice algo del mundo, todo afuera es el disfraz de no sé qué y cada noche me voy a la cama asustada y sin saber a quién reclamar. Cuando la gente se expresa delante de mi repite todo lo que la vuelve indistinguible, y me pregunto cuántos miedos repetimos de otros  durante todo un día, cuántas frases y cuantas manías. Siempre apago la computadora cuando me voy a dormir y dirijo mi vista hacia el cielo por la ventana, mientras uno presta más atención más estrellas se alcanzan a distinguir a pesar de las nubes o de las luces miedosas del centro de la ciudad. Estoy hablando del miedo que no sé qué tanto ni a qué, pero que me consume los pensamientos buen rato todos los días, porque un inconsciente dentro de mí me pide que no me acepte ignorante y que no deje de lado lo que me trunca.

Si bien la vida es simple por muchas razones, esta no es una de ellas..


Son ideas farolas,
▲Lovely


Comentarios

Entradas populares de este blog

Pff..

Allende el Once

AMO Recordar