Soy otra tu, ola de mar..
Año nuevo, vienes tu prometiendo a todos lo que los años del pasado prometieron también.
A veces creo que la ilusión del comienzo es exclusivamente humana, y que creer en ella simplemente nos resaga.
No eh encontrado durante mis paseos a algún otro animal que parezca dejar para después las acciones que la necesidad le considera.
Quiero creer que en mi naturaleza también me rige en impulso, y no la espera sistemática a la que me han acostumbrado. El impulso, señor impulso como el señor Diablo, es fuerte y es aliado para absorber el tiempo.
En todos lados me han dicho: "No seas impulsiva", pero ¿por qué no voy a serlo? ¿por esperar sentada a que llegue el "año nuevo"? ¿por reservarme las oportunidades e ilusionarme sobre la silla de la paciencia?
Eso no tiene ningún sentido, no para mí.
¿Y si le contara al 2014 que no es el único nuevo aquí? ¿si le dijera que por la puerta del Sol ya han pasado muchos?..
Que por este sendero dimensional, andamos todos..
¡Que el espíritu es libre cuando se incorpora al destiempo!
Todo mundo está haciendo planes.
Mis amigos alardean con sus metas. Mis amigos planean su andar. Mis amigos pre-ven sus sentimientos. Mis amigos intentan anticiparse a la muerte.
Todos están enfocados en el tiempo, y quieren creer en el misticismo que encierra volver a contar de 1 a 385, una vez mas, como aprendimos a hacerlo desde la infancia.
Mis amigos se acuerdan de cosas gratas, de personas gratas, y sonríen porque ese es el primer paso para comunicarse.. porque el resto del año no me hablarán, no me recordarán, no me van a sonreír así.
No quiero generalizar, pero estos días la sonrisa es, estúpidamente suelta, y en otras épocas se vuelve increíblemente inconcebible.
Yo deseo que durante el año mis amigos me cuenten cada que me recuerden, de 1 a 385, para que valga la pena la nueva cuenta. No me importa si me recuerdan con una sonrisa o no, pero a mi me hace bien saber que sucede, que sucedo, que aparezco en su pensamiento.
Sucedemos todos en una cadena infinita, vamos en fila india pisándonos los talones como mamá ganso con sus gancitos.
Sucedemos todos, somos un suceso, ocurrimos en la realidad porque tenemos vida, y esa vida nos convierte a todos en hermanos, o en algo más cercano para lo cual no se ha inventado nombre; no tenemos nombre, nadie nos ha nombrado porque en el fondo seguimos sabiendo, por suerte, y a estas alturas del sistema, que somos libres. Pero nos gusta llamarnos hermanos, y nos gusta amarnos de cerquita, sucediendo, y cediendo amor uno a otro, contando los días con los ojos cerrados pero todos juntos, aferrados uno a uno, mano a mano.
Este año mis impulsos me convirtieron en ola de mar, y con mi cuerpo de agua anduve, fui y vine, me alejé de la playa y retorné..
Me gusta mi cuerpo de agua, eh conocido a muchos hermanos a los que les gusta que los nombre amigos, a pesar de que la arena me advirtió que a las simples cosas, las devora el tiempo..
L perdida
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